***
Desde allende los tiempos se dice y repite que, allá, en la diversidad del Paraíso,
hay, en abundancia, para todo el mundo, bellísimas y muy excitantes mujeres,
y vino, y queso, y miel, y otras variadas delicias innombrables al alcance de la mano.
Si admitimos los cimientos de todos esos rumores, ¿quién osará criticarme porque
yo haya adorado una sola copa de vino, y una sola mujer, la bien amada, la mía?
-
(*) Versión de una rubayata de Omar Khayyam
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 3, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
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jueves, 27 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
Omar Khayyam: Bebe vino y oye esta verdad (*)
Esclavo, esclavo, ¡escucha, oh esclavo!: Aquellos que pasaron delante de los otros y partieron, ¿hacia dónde? ¡ellos mismos lo ignoran!
Lo que si es cierto es que se fueron deshaciendo poco a poco, y lentamente, en el polvo de la ilusión engañadora para siempre jamás.
Bebe vino y escucha esta verdad: Todo lo que ha sido dicho sobre el más allá tiene la consistencia del viento y la solidez del humo,
fue polvo, si, fue polvareda, que algunos pícaros tiraron, lanzándola, sin piedad, cruelmente, a los clarísimos ojos de los ingenuos.
—¿Qué más? —¿Y tú, precisamente tú, me lo vienes a preguntar, asi, con esa frialdad? Bueno, pues nada más; esto es todo y nada más.
(*) Es una versión nuestra
Lo que si es cierto es que se fueron deshaciendo poco a poco, y lentamente, en el polvo de la ilusión engañadora para siempre jamás.
Bebe vino y escucha esta verdad: Todo lo que ha sido dicho sobre el más allá tiene la consistencia del viento y la solidez del humo,
fue polvo, si, fue polvareda, que algunos pícaros tiraron, lanzándola, sin piedad, cruelmente, a los clarísimos ojos de los ingenuos.
—¿Qué más? —¿Y tú, precisamente tú, me lo vienes a preguntar, asi, con esa frialdad? Bueno, pues nada más; esto es todo y nada más.
(*) Es una versión nuestra
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vino
jueves, 20 de mayo de 2010
Omar Khayyam: Sepultadme en la taberna (*)
.
Cuando muera, lavad mi cuerpo con vino color de rubí.
Sumergidme repetidas veces en esa bebida redentora.
Mas si queréis hablarme en la última asamblea humana,
tras la cual nada más ocurrirá, para que me encontréis,
sin peligro de equivocaros, sepultadme en la taberna
bajo la mirada cariñosísima de las relucientes botellas
y no en iglesias, mezquitas, sinagogas, si me queréis.
_________
(*) Ambos, título y versión, son nuestros.
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Cuando muera, lavad mi cuerpo con vino color de rubí.
Sumergidme repetidas veces en esa bebida redentora.
Mas si queréis hablarme en la última asamblea humana,
tras la cual nada más ocurrirá, para que me encontréis,
sin peligro de equivocaros, sepultadme en la taberna
bajo la mirada cariñosísima de las relucientes botellas
y no en iglesias, mezquitas, sinagogas, si me queréis.
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(*) Ambos, título y versión, son nuestros.
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martes, 4 de mayo de 2010
Omar Khayyam: Vino y Tulipanes (*) (1)
.
Bebe vino: ¡Largo rato dormitarás
bajo tierra sin mujer y sin amigos!
Oyeme este secreto: los tulipanes
envejecidos no rejuvenecen jamás
(*) Título añadido
(1) Versión libérrima
Bebe vino: ¡Largo rato dormitarás
bajo tierra sin mujer y sin amigos!
Oyeme este secreto: los tulipanes
envejecidos no rejuvenecen jamás
(*) Título añadido
(1) Versión libérrima
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sábado, 27 de junio de 2009
José Mª Amigo Zamorano: Voz y Grito de borracho
La serpiente que se va cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Tu, madre, ¿con quién has contado para proteger
al hijo que tanto te quería de la crueldad del mundo?
¡Ay, amigo zamorano, tu único bastón de apoyo se quebró!
Cuando necesites de sostén recurrirás a hermanos
que cerrarán oídos al golpeteo de la aldaba en sus puertas.
Solo Ku (*) tendrá sus sentidos vigilantes y te franqueará el paso.
Entonces, eh, ¿la verás?... ¿volverás a ver la que está muerta?...
Lo cierto es que ya no tendrás jardinera que cuide las flores,
ni compañera que ande junto a ti camino del mercado,
ni maestra particular que te tome las lecciones de la escuela,
o indagadora que pregunte ansiosa por cuestiones de la vida,
e irás solo al pilón para darle de beber agua a los ganados.
¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte!
La serpiente que se va cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Tu cuentas con hijos y con años para cuando te sorprenda Ku.
No cuentes contigo porque la muerte no previene a nadie.
Si tienes bienes, aunque sean pocos, ¿porque no los usas, pues?
Contéstame, ¿donde estás ahora no es, en realidad, una granja,
antesala de la muerte, con provisiones para el bien vivir?
Aunque no respondas sabemos que la vida es eso: primer paso
preparatorio para el momento azaroso de penetrar en El Vacío,
lugar colmado de recuerdos o tristes o placenteros de los vivos.
La Nada, El Vacío es la cama, el país, la morada de los idos.
Único y mismo para todos. Allí el Bien y el Mal son pagados.
¡Padres! ¡Cerradme la puerta de esa casa! ¡Esperadme aun!
Y tu, Ku, no abras la puerta porque no estoy aun preparado.
¡El país de los muertos! ¡La Nada! ¡El Vacío!, ¿cómo es ese país?
Lo ignoro. Mi padre y mi madre no han vuelto para decírmelo.
Ante la incógnita de esa mansión llamada El Vacío o La Nada
las gentes se resisten a abandonar sin mas esta granja terrenal
y lloran desconsoladamente por los seres queridos que se van.
Y yo, recogidos todos los lamentos
y todas las lágrimas del mundo,
coloco botella de vino en mesa
ante mi humana pesadumbre,
alargo la mano aprisionándola,
acerco la boca de la botella
a mis labios temblorosos
y musitando alegremente
ante una muerte inevitable
recuerdo al vate Khayyam:
-Hijos, la serpiente contará con muchas hojas muertas;
yo, con mi Voz y con mi Grito de borracho:
¡Que me quiten lo bailao!
*
(Texto compuesto a partir del poema anónimo africano número 91 titulado 'Oda a la muerte', páginas 144-145 del tomo I de la antología de Rogelio Martínez Furé 'Poesía Anónima Africana')
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(*) KU: La Muerte
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Tu, madre, ¿con quién has contado para proteger
al hijo que tanto te quería de la crueldad del mundo?
¡Ay, amigo zamorano, tu único bastón de apoyo se quebró!
Cuando necesites de sostén recurrirás a hermanos
que cerrarán oídos al golpeteo de la aldaba en sus puertas.
Solo Ku (*) tendrá sus sentidos vigilantes y te franqueará el paso.
Entonces, eh, ¿la verás?... ¿volverás a ver la que está muerta?...
Lo cierto es que ya no tendrás jardinera que cuide las flores,
ni compañera que ande junto a ti camino del mercado,
ni maestra particular que te tome las lecciones de la escuela,
o indagadora que pregunte ansiosa por cuestiones de la vida,
e irás solo al pilón para darle de beber agua a los ganados.
¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte!
La serpiente que se va cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Tu cuentas con hijos y con años para cuando te sorprenda Ku.
No cuentes contigo porque la muerte no previene a nadie.
Si tienes bienes, aunque sean pocos, ¿porque no los usas, pues?
Contéstame, ¿donde estás ahora no es, en realidad, una granja,
antesala de la muerte, con provisiones para el bien vivir?
Aunque no respondas sabemos que la vida es eso: primer paso
preparatorio para el momento azaroso de penetrar en El Vacío,
lugar colmado de recuerdos o tristes o placenteros de los vivos.
La Nada, El Vacío es la cama, el país, la morada de los idos.
Único y mismo para todos. Allí el Bien y el Mal son pagados.
¡Padres! ¡Cerradme la puerta de esa casa! ¡Esperadme aun!
Y tu, Ku, no abras la puerta porque no estoy aun preparado.
¡El país de los muertos! ¡La Nada! ¡El Vacío!, ¿cómo es ese país?
Lo ignoro. Mi padre y mi madre no han vuelto para decírmelo.
Ante la incógnita de esa mansión llamada El Vacío o La Nada
las gentes se resisten a abandonar sin mas esta granja terrenal
y lloran desconsoladamente por los seres queridos que se van.
Y yo, recogidos todos los lamentos
y todas las lágrimas del mundo,
coloco botella de vino en mesa
ante mi humana pesadumbre,
alargo la mano aprisionándola,
acerco la boca de la botella
a mis labios temblorosos
y musitando alegremente
ante una muerte inevitable
recuerdo al vate Khayyam:
-Hijos, la serpiente contará con muchas hojas muertas;
yo, con mi Voz y con mi Grito de borracho:
¡Que me quiten lo bailao!
*
(Texto compuesto a partir del poema anónimo africano número 91 titulado 'Oda a la muerte', páginas 144-145 del tomo I de la antología de Rogelio Martínez Furé 'Poesía Anónima Africana')
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(*) KU: La Muerte
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