lunes, 19 de noviembre de 2012

Julio César Borromé: A relámpago puro


Julio César Borromé (Valera, Trujillo, 1972)

El poeta Iván Cruz (Ciudad de México, 1980) nos presenta una muy valiosa selección de poetas venezolanos de las últimas promociones, la poesía que se ha escrito durante el gobierno de Hugo Chávez. Asimismo nos ofrece una nota introductoria para acercarnos a esta importante tradición lírica.


A relámpago puro


Vivo en una parte del mundo

donde algo indestructible

aviva en los habitantes otros sueños

luz aire y golpes del corazón.


Quien sube al lomo del caballo

asalta temprano y prende fuego al silencio.

Quien sube a las comarcas

baja pájaro sabio y mediodía.

Quien alza la mano

pone un ladrillo de esperanza.

Quien junta colibríes

llena de victorias el aire.


Hacemos un país de urgencias

cada hombre va lejos

a escarbar la patria

como si ella quisiera hablarle de lo que nunca hollado.


Todo el que regresa

arde en su interior.

Los ojos han visto yéndose

en lo que aún no termina de abrazar.


Hay que asestarle una cuchillada a la historia

que sangre la mal contada

que se extienda la caída de los farsantes

que huyan a sus guaridas de cagatintas por encargo.


La aurora va creciendo por donde quiera

no hay tiempo para encogerse de hombros.

Ahora la calle

la construcción de la escuela

los libros en la plaza

la historia descampada

el camino andando a relámpago puro.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Pablo Neruda: Toqui Caupolican


En la cepa secreta del raulí
creció Caupolicán, torso y tormenta
y cuando hacia las armas invasoras
su pueblo dirigió,
anduvo el árbol,
anduvo el árbol duro de la patria.
Los invasores vieron el follaje
moverse en medio de la bruma verde,
las gruesas ramas y la vestidura
de innumerables hojas y amenazas,
el tronco terrenal hacerse pueblo,
las raíces salir del territorio.

Supieron que la hora había acudido 
al reloj de la vida y de la muerte. 

Otros árboles con él vinieron. 

Toda la raza de ramajes rojos,
todas las trenzas del dolor silvestre,
todo el nudo del odio en la madera.
Caupolicán, su máscara de lianas
levanta frente al invasor perdido:
no es la pintada pluma emperadora,
no es el trono de plantas olorosas,
no es el resplandeciente collar del sacerdote,
no es el guante ni el príncipe dorado:
es un rostro del bosque,
un mascarón de acacias arrasadas,
una figura rota por la lluvia,
una cabeza con enredaderas.
De Caupolicán el Toqui es la mirada
hundida, de universo montañoso,
los ojos implacables de la tierra,
y las mejillas del titán son muros
escalados por rayos y raíces.
__________
(*) Del 'Canto general', parte titulada 'Los libertadores'

viernes, 21 de septiembre de 2012

Pablo Neruda: LA GÜERRA (1936) (*)


España, envuelta en sueño, despertando 
como una cabellera con espigas, 
te vi nacer, tal vez entre las breñas 
y las tinieblas, labradora, 
levantarte entre las encinas y los montes 
y recorrer el aire con las venas abiertas. 
Pero te vi atacada en las esquinas 
por los antiguos bandoleros. Iban 
enmascarados, con sus cruces hechas 
de víboras, con los pies metidos 
en el glacial pantano de los muertos. 
Entonces vi tu cuerpo desprendido 
de matorrales, roto
sobre la arena encarnizada, abierto, 
sin mundo, aguijoneado en la agonía. 
Hasta hoy corre el agua de tus peñas 
entre los calabozos, y sostienes 
tu corona de púas en silencio, 
a ver quién puede más, si tus dolores 
o los rostros que cruzan sin mirarte. 
Yo viví con tu aurora de fusiles, 
y quiero que de nuevo pueblo y pòlvora 
sacudan los ramajes deshonrados 
hasta que tiemble el sueño y se reúnan 
los frutos divididos en la tierra.
__________
(*) Del libro 'Canto general', capítulo 'Yo soy'

lunes, 11 de junio de 2012

José Mª Amigo Zamorano: Lluvia de recuerdos


Desde una ventana del monasterio él se había visto oprimido por la inacción. Y obligado a contemplar el mundo exterior por esa abertura. Hace tiempo perdió la noción de ser. Pero últimamente movía de cuando en cuando los labios, sin cesar, como si hablara consigo mismo. En realidad estaba royendo el gusano del aburrimiento que creía vencer paulatinamente.

Lo que sus ojos vieron durante años es, sin serlo, una pared, tapia o muro siempre inamovible, monótono y aburrido, muralla vegetal que le separó o cubrió de sus actuaciones de antaño. De rostros y paisajes de una vida anterior. Que la tuvo. Olores, sabores que se le fueron borrando. Permaneció en estado de olvido. Quizás por eso no se hundió en la desesperación. 

-Alguna vez, me acuerdo, me acerqué a ese abismo

Si no se precipitó al vacío fue, quizás, ahora se da cuenta, porque la luz de la mañana le devuelve un nuevo día. Esta variación, insistente, de la uniformidad taladra durante años, como un berbiquí, la inconsciencia hasta darse cuenta de que no todo es lineal como pasillo central de monasterio. Algo quiebra el fluir sin altibajos de la rutina carcelaria. Si, carcelaria. Por que no era otra cosa. 

La luz del amanecer aunque, al parecer, pasaba sin darse él cuenta, iba labrando variedades en la oscuridad de su cerebro.

Y esa rotura, ese retorcimiento de la linea infinitamente recta en la vida cotidiana donde lo tenían situado o se había colocado, vino a confirmarla un día la lluvia. Lluvia que, como la luz del día, había visto pero que, sin embargo, no penetró en la plena conciencia. Y ello a pesar de ser el lugar en que estaba enclavado el monasterio lluvioso la mayor parte de los días. Es decir, ahora se daba cuenta, resbaló como las gotas en el cristal de la ventana.


La chispa ilumina su cerebro como el relámpago iluminó el murallón vegetal. Fueron meses de sequía. Cosa rara en la región. El trueno despierta su oído sepultado de silencio. Los sentidos se pusieron alerta. La lluvia cae primero en gotas aisladas que levantan polvo entre las la hierba. El lienzo vegetal se fue cubriendo de un cendal grisáceo. Aguza vista y oído al fenómeno que se le ofrecía de improviso como si despertara, ahora, de un sueño sin sensaciones. Se fue haciendo mas intensa hasta caer a raudales. Relámpagos y truenos acompañan los chorros de agua que bajan por el cristal de su ventana. Mueve los labios royendo el último gusano del aburrimiento desde una sensación placentera. Por lo que notaba la lluvia deja limpio el cauce de las sensaciones obturado por años de líneas rectas, pasillos centrales, silencios... 

Se fija primero en algo sin apenas trascendencia: la lluvia que bajada en el cristal de su ventana disolvía el polvo ocureciéndose, luego el cristal se aclara y el agua corre transparente. A raudales. Por el cristal, por las cañerías, por los canalones, por los regatos... La muralla verde desaparece como por ensalmo. De su lugar se adueñan árboles movidos por el viento. Las hojas encauzan hilillos de agua, chorros de agua. Brillan con destellos según las mueva el viento. Limpias de polvo.

Abre la ventana. Una ráfaga de viento empuja el agua dentro. Moja su cara. El gozo estalla en su ser. Le devuelve recuerdos perdidos. Se frota la cara con sus manos. Las extiende al exterior. Para que el placer llegue hasta cada uno de sus dedos.

Y de golpe sus hechos de antaño, rostros, paisajes, llenan su memoria. Cobran relieve. Volúmenes. Adquieren consistencia casi material. Risas y llantos, regocijos y temores, afluyen como la lluvia, en tromba. Atropellándose para salir al teatro de su recuerdo. 

Lleno de pasado se acerca al instante presente. Sus oídos perciben, entre la floresta, gorjeos de alegría en los pájaros. La vista capta un plumaje azulado aleteando entre las ramas de los árboles.

El susurro del viento que mueve las hojas. Le transporta a la orilla de un río. Ese susurro y el murmullo del agua, recuerda, se entremezcla con las discusiones. Estaba él entre un grupo de estudiantes. Reunidos en medio de una arboleda. Era de noche. Conspiraban contra la dictadura. En secreto. En clandestinidad. Mal escogido el sitio y la hora. Mas allá de unos pocos metros no se veía nada. Mas tarde salió la luna. Las sombras de los árboles se movían. Susurro en la fronda apagado por el debate. Era primavera. Ardían los corazones y las ideas. Fuego puro. Una pausa en el debate. Se oye el canto del ruiseñor inundando la noche de luna llena. Quedan los contertulios extasiados. Las palabras se prenden ahogadas en la música del ave. La dictadura del amor teje una malla de trinos para defenderlos de la urdimbre siniestra de la represión policíal. El ave, desde la altura de su música amorosa, los advierte y se calla. En esas estaban, con sus almas prendidas en las endechas del ruiseñor, unidos en comunión individualizada e intransferible de sentimientos juveniles, puestos sus corazones revolucionarios en el amado o la amada, cuando oyen pasos que se acercan y órdenes dictadas por lo bajo que el silencio y la noche agranda. Es la policía política. Algún chivato... El ruiseñor arranca otra vez sus trinos con una música distinta, como de aviso, de alarma, de amenaza, de defensa... Los estudiantes se miran, se hacen señas, se retiran en silencio, se arrastran como serpientes. Cada uno al sitio prefijado. Tienen dos barcas. Suben. La corriente les lleva río abajo. hasta un embarcadero. 

-Recuerdo el suave roce del agua en la embarcación y la estela plateada por la luz de la luna. Como si lo estuviera viviendo en este momento.

Luego el atraque en silencio. Y cada cual se pierde por entre callejas. Se confunde con el ir y venir de las gentes ajenas a su aventura. Buscan refugio en sus casas, pensiones o colegios mayores. Se aquietan. Se serenan. Leen algo o estudian. Mas tarde salen a la calle con sus cuadrillas a terminar de pasar la noche. Siempre mirando a izquierda y derecha. Por si acaso.

-El amor guardó mi libertad. Aquella vez

En otra ocasión no tuvo tanta suerte. Lo apresaron. Lo juzgaron. Lo condenaron y pasó varios años en la cárcel. No quiere acordarse de malos tratos y torturas. Quiere saborear este momento que le ha retrotraido a un tiempo pasado. Que es suyo aunque haya estado enterrado. La lluvia sigue. Los charcos brillan desperdigados acá y allá. Lluvia fina. Las ardillas bajan de los árboles. Comen. Levantan el rabo. Bailan. Se aparean. Chillan. 
Suena por todo el monasterio la llamada a la oración. Primer toque. 

-Que suene

Respira hondo. La ventana abierta le trae gotas de lluvia que resbalan por su cara. No se dejan aprisionar por la mano. Sediluyen. Y se van en todas direcciones. Se desperdigan libres si alguien quiere cogerlas. Resbalan como peces. Solo se abandonan a su voluntad. Por eso las quiere. Son libres. Para verlas aprisionadas tienen que taponarlas y en cuando advierten la apertura del orificio se desparraman por doquier. A su libre albedrío. Su poder es arrollador. Lo inundan todo. Se desbordan. Como la vida.

Se acuerda de la cárcel. Se toca el cuerpo. La vestidura le raspa como raspaba la de la prisión. Le hace daño. Se la quita. 

-Fuera estorbos.

Así hacía en el penal a la hora de la ducha. El momento mas placentero. Era casi el único rato que sentía estar carnalmente vivo. Una verdadera gozada. Librarse por un rato de la celda. El agua de la ducha estaba fría. Al principio tiritaba. Unos unos instantes. A continuación el cuerpo se entonaba. ¡Que placer! El jabón y las manos recorrían el cuerpo como una amada ardorosa. Un escalofrío de bienestar corría por el cuerpo estírándolo, mientras la verga se le empinaba. Sin importancia. Allí no tenían intimidad. Se acostumbraron. Cada preso estaba a lo suyo duchándose y no se preocupaba por semejante tontería. Si acaso alguna broma. El placer intimista consistía en que no te aplastara el sistema. Que las ideas permanecieran en el pensamiento prestas para la acción. Y si había que esconderlas pues eso... Pero que uno sea libre o esclavo en su ser, eso importaba. Permanecer entero. En lo demás no tenía prejuicios. Estaban en cueros como él. La diferencia residía en lo dicho: ser libre y no siervo. En la celda corrían libres como un pájaro sus ideas. Su vida íntima intelectual. Su existencia no carnal.

Vuelve a sonar la campana. Segundo aviso. 

-Que toquen las veces que quieran

Llaman a la puerta. 

-Que llamen. Ya se cansarán

Se abre la puerta. Entra un joven novicio.

-Padre, otra vez con sus manías. Mira como está: parece un adefesio. A sus años y emporrado. No le da vergüenza.

-Ya ves, pobre novicio, a mis 85 años y aun se me endereza la alegría... Pero que te voy a decir a ti si estás siempre mustio.

-Venga, dese prisa en vestirse que ya todos los hermanos vamos para la capilla
______________________________________________________________
Relato creado a partir de la palabra algoritmo

A: aburrido
L: labio
G: gusano
O: obligar
R: región
I: ideal
T: templo
M: masco
O: oprimido

Frase: "Desde el templo ideal de la región, él, oprimido por la inacción, casi obligado, el labio mueve royendo, masticando el gusano del aburrimiento".
  

viernes, 28 de octubre de 2011

Kurt Lütgen: África, Freetown y un negro algo chocante (*)

Sierra Leona, bueno, no quisiera decirlo tan claramente, pero me decepcionó, ya que tenía idea de disfrutar siguiendo las huellas de mi viejo amigo Charles Johnson. En mi opinión, Freetown carecía de gran influencia africana. Sus habitantes de color ni siquiera eran árabes del todo y lo que es peor, trataban de imitar a los europeos. Un negro vestido con camisa y pantalones, incluso aunque estén limpios y sin andrajos, me resulta de por si chocante. Pero si encima te habla como me ocurrió a mi varias veces en Freetown con un puro en la boca y los brazos metidos en los bolsillos hasta el codo. en lugar de demostrarme con esto seguridad y progreso, da pruebas evidentes de sentirse inseguro e incluso acomplejado y por eso no se atreve a ser tan amable como lo son los bosquimanos y caníbales en el interior de Gabón.


En realidad, lo único verdaderamente africano de Freetown era el ruido. En mi vida había oído tanto ruido por metro cuadrado. Si se tiene ocasión de experimentarlo por primera vez en un día de mercado, lo primero que se le ocurre a uno, es pensar que va quedarse sordo inmediatamente, a menos que a tiempo haya echado ya a correr a toda velocidad.


¡Pobre del que en África no sea capaz de inmunizarse contra el ruido! Desde un principio hay que acostumbrarse al exceso de ruido y de los insectos. No hay cosa que mas chocara de África que su propio silencio, tan extraño. Cuando nada ni nadie lo turba, es mucho mas intenso y escalofriantes que el de cualquier lugar de la tierra, quizá con excepción de las regiones polares. Lo que los europeos occidentales llamamos tranquilidad, allá no existe mas que entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, es decir, durante el rato en que el implacable sol tropical obliga al reposo. Parece como si el silencio resultara insoportable al indígena africano.

Creo que solo en voz alta es capaz de pensar. Cuando varios africanos trabajan conjuntamente solo se les oye de lejos. No es precisamente porque se aconsejen unos a otros. No, cada uno de ellos se hace consideraciones a si mismo.  se da ánimos y expresa su opinión en voz lo mas alta posible sin hacer caso alguno a lo que su compañero hace o dice.

Cuando un africano va por la selva, habla con tanta fuerza y expresividad, que el que oye aquello por primera vez no puede dar crédito a sus ojos cuando de repente surge solo entre los árboles. Uno espera encontrarse por lo menos a tres.


A mi me parece que esta satisfacción que experimenta al hablar obedece a dos motivos. En primer lugar, estos monólogos quizás suplan la falta de escritura: conozco a muchos europeos que aclaran sus ideas cuando las vierten sobre el papel; y en segundo lugar, el africano, cuando está solo, sostiene largas conversaciones con espíritus, con su espíritu protector y con las almas de familiares y amigos difuntos. Muchas veces he podido observar cómo un hombre, estando junto a un fuego entre dos arbustos, dice en voz alta:

-¿Recuerdas esto todavía, madre?

Es decir hablaba con un espíritu cuya proximidad sentía o deseaba.


El silencio relativo a las horas del mediodía desaparece de nuevo con el ruido del atardecer y va en aumento a medida que avanza la tarde, ya que los nativos recurren a sus instrumentos musicales.
__________
(*) ('Aventuras en Africa. Por tierras de antropófagos y gorilas'(1) de Kurt Lütgen; páginas 55, 56 y 57; Barcelona, Madrid, Editorial Noguer, 1975)

(1)  (El libro 'Aventuras en Africa' de Kurt Lütgen es en realidad una biografía de Mary Kingsley tomada de los libros por ella escritos. Es un libro para jóvenes, para jóvenes de hace 40 años. No tiene mucha emoción, la verdad. Y como no sabemos alemán no podemos achacárselo al autor o a la traductora, Mª Pilar García Lillo. Pero tiene algún que otro acontecimiento de la vida de la aventurera inglesa reseñable)

viernes, 6 de mayo de 2011

Otto René Castillo (*): Madre Dolorosa (1)


A veces
me preguntan
los cenicientos
ojos
de mi madre
por qué
no descansa
la llama
de mi frente.

Pobre madre mía.

Nunca conocerás
cómo nacen
y se apagan
en mi estos dolores
con los que veo
al mundo
que transita,
come
y duerme.
Uno es tan
vil,
madre,
que se acostumbra
también
al sufrimiento.
Y lo lleva
consigo
como una bala
oscura
que rehuye
estallar.
Pero yo estoy
acostumbrado
al sufrimiento
de los otros,
porque los míos
son tan pocos
que, en verdad,
no vale la pena
por ello
lamentarse.
Así nace mi sombra.
Vedla sola consigo.
Ajena
a la arboladura
de tu castaño
y tu dulce regazo.
Olvidada,
por costumbre,
de que existen
ya los abuelos venideros
tus brazos en el mundo.

Y es que existen
los otros,
y uno se duele
mas de ellos
que lo que se duelen
ellos mismos.
Y a pesarde todo eso,
se suele decir que nunca
vuela de nosotros
la golondrina del llanto.
Puede suceder que tenemos,
oculto en un recodo de la noche,
el lugar donde solemos llorar.
Y donde, tras un pesar,
se acerca el luto
para decir el nombre
de seres que amamos
con toda la plenitud
del mundo en el amor.

Tú no sabes;
pero uno llega
en la noche,
casi siempre en sobresalto,
buscando en los amigos
que la vida nos dio
y que la vida oculta
para que nada les pase.
Y cuando de la sombra
salen los brazos del amigo,
solo atinamos a decir:
'¿Qué tal? ¡Te ves tan bien!'.
Y '¡Qué alegría verte, hermano!' .
Y caemos de bruces
a los ojos
y al pecho
del amigo, muriendo el inicio
de una fuga.

Nos separó la verdad;
la verdad
la verdad nos unirá también un día.
Hoy, madre,
somos los que se acercan
a la muerte
con la sonrisa
mas ancha y el abrazo
mas grande
para que nazca la vida
y los abuelos venideros
no tengan que sufrir tanto
como tú.
Amamos la vida.
tú lo sabes.

Y nos imponen
la muerte.
¿Por qué ponernos trágicos
entonces? Mataremos, pues,
mi dulce viejecita,
porque solos
con nuestras manos
estamos en el mundo.
Y lo que ellas
hagan
será, por fin,
la biografía
de nosotros.
Hermoso será
su rostro:
nuestro sufrir
despertado en estrella.
Tú nunca conocerás,
madre mía,
ccómo nacen y se apagan
en mi estos dolores,
estas últimas
lágrimas
vertidas
sobre el  hombro
del viejo planeta,
tan viejo y cansado ya,
como tu figura
y tu propio
dolor.
___________
(*) http://www.literaturaguatemalteca.org/Otto.html

(1) Leído en el poemario 'Vámonos, Patria, a caminar'

 (Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)


martes, 3 de mayo de 2011

Miguel Angel Asturias (*): Credo

Creo en la Libertad, Madre de América,
creadora de mares dulces en la tierra,
y en Bolivar, su hijo Señor Nuestro,
que nació en Venezuela, Padeció
bajo el poder español, fue combatido
sintióse muerto sobre el Chimborazo
y con el iris descendió a los infiernos,
resucitó a la voz de Colombia,
tocó al Eterno con sus manos
y está parado junto a Dios.

No nos juzguéis, Bolivar, antes del día último,
porque creemos en la comunión de los hombres
que comulgan con el pueblo; sólo el pueblo
hace libre a los hombres; proclamamos
guerra a muerte y sin perdón a los tiranos;
creemos en la resurrección de los héroes
y en la vida perdurable de los que como ,
Libertador, no mueren, cierran los ojos y se quedan velando.

___________
(*) http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel_Asturias

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

lunes, 4 de abril de 2011

Iswe Letu: Sustituyendo a las orquídeas


las flores vampiro sustituyen a las orquideas y no es que nos gusten pero hay que estar a las duras y a las maduras qué se le va a hacer 

el ojo retrocede un siglo en las provincias del alma y en las naciones la mirada se va para no ver el fondo de los que por no saber prefieren seguir adorando la diosa de la calabaza

mi alma vela clamorosamente a las puertas de la muerte y no es que piense de una manera trágica sino que espero con la certeza de hallar al ser querido como quien halla tierra en la boca

a veces quisiera estar en el revés claro de la tierra drogándome de transcendencias vanas y no es que se llene mi alma de angustia por ceremonias religiosas en honor de una calabaza 

las flores vampiro sustituyen a las orquideas y mi deseo sería, eso si, un azar de tigres sorprendidos en actitud de ataque alcanzando en el mar a nuestras humaredas hasta degarrarlas

el grito liso de las nubes se oye a distancia golpeando en la calabaza y su sonido produce una abalancha de tierras anulando los campamentos  en las laderas y a las adoradores de la calabaza

las flores vampiro sustituyen a las orquideas sobre el corazón golpeado de las mañanas mientras las muchachas orinaban apartando la tela pntada de su vestido y no es que sea un mirón pero su delicadeza me agrada


miércoles, 16 de marzo de 2011

Make (*): Un mal día lo tiene cualquiera (1)

Esta vez estaba sola; más sola que nunca Lo había hecho otras veces, pero siempre se había sentido arropada por alguien, por un amigo, por algún camarada, pero ahora, en su infinita soledad tenía que afrontar el reto.

Se sintió observada, y en cuanto giró la cabeza descubrió que no estaba equivocada, allí a unas decenas de metros un grupo de hombres, aparentemente desarmados, observaban sus movimientos con ojos inquisitoriales.

No le tembló el pulso, tenía que lograr terminar lo que había empezado, su orgullo femenino así se lo obligaba. En su cabeza, miles de pensamientos se agolpaban de tal forma que hacía que su cuerpo se moviera con menos agilidad. Entre las miles de ideas y recuerdos que le venían a la cabeza encontraba la fragilidad que le consumía y el valor que le faltaba. Pero, era su momento, tenía que demostrar a todos y a todo que nadie iba a poder frenarla, que lo iba a conseguir costase lo que costase.

En un descampado cercano, donde unos chiquillos jugaban a la pelota, todo movimiento se había detenido, los pequeños ahora inmóviles fijaban su mirada en ella. Decenas de personas se paraban en pequeños corros observando sus movimientos a cierta distancia, aquello comenzaba a ser una locura, todo se le estaba yendo de las manos. 

No podía fallar. Esta vez no. Respiraba fatigosamente y un hilo de salado líquido corría por su frente, no debía permitirse el sentimiento de derrota. Cogió aire, y lentamente intentó poner fin a su cometido.

Tras varios segundos de angustia todo comenzó a parecerle kafkiano, el pequeño grupo de hombres comenzó a acercarse por su flanco derecho, no llevaban nada en las manos, pero las agitaban encolerizados gritando algo que no llegaba a entender, las voces se acercaban cada vez más y los chiquillos, presas de su ignorancia, o dejándose arrastrar por la marea de individuos comenzaron a señalarla con sus caritas sucias, y unos dientes que parecían querer devorarla.

Oyó sirenas, bocinas,  pitidos, todo se venía abajo en cuestión de segundos,… hasta que, por fin, todo acabó, el tumulto se desvaneció y los niños volvieron a sus juegos. Ella no quería levantar la cabeza, se sentía hundida, humillada y cansada, sobretodo muy cansada. Todo había ocurrido deprisa, todo se había convertido en un tremendo alboroto. Y de pronto, todo había quedado en la nada.

Se dirigió lentamente hacia una estrecha bocacalle orientada al sur, su meta era alcanzarla antes de que cualquiera pudiera reconocer que era ella la que unos segundos antes había provocado aquel tremendo caos.

Alcanzó la esquina; se apoyó contra la pared y lloró. El aliento volvía y la dejaba  respirar, sus piernas habían dejado de temblar y pudo perder sus pasos entre la multitud. Minutos después entraba en el viejo bar de siempre, miró al camarero que, cómplice, le tendió una copa de ron con un guiño de complicidad incierta, pero sin una sola palabra.  La bebió de un  trago y al hacer el ademán de pedir otra copa más, una voz le susurró a su espalda:

¿Un mal día?

 Ella se giró y contestó…

--Oh! no, simplemente, un mal aparcamiento.



__________
(*) Make Martín o M.M. es una ex alumna que tiene en su haber ya numerosos artículos publicados en la prensa. Me ha enviado este relato que acaba de publicar y, yo, José Mª Amigo Zamorano, orgulloso de ella, se lo republico.
(1) El título es nuestro

jueves, 20 de enero de 2011

Gabriel Aresti (*): Nire aitaren etxea (La casa de mi padre)

Nire aitaren etxea
defendituko dut.
Otsoen kontra,
sikatearen kontra,
lukurreiaren kontra,
justiziaren kontra,
defenditu
eginen dut
nire aitaren etxea.
Galduko ditut
aziendak,
soloak,
pinudiak;
galduko ditut
korrituak,
errenteak,
interesak,
baina nire aitaren etxea defendituko dut.
Harmak kenduko dizkidate,
eta eskuarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
eskuak ebakiko dizkidate,
eta besoarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
besorik gabe,
sorbaldik gabe,
bularrik gabe
utziko naute,
eta arimarekin defendituko dut
nire aitaren etxea.
Ni hilen naiz,
nire arima galduko da,
nire askazia galduko da,
baina nire aitaren etxeak
iraunen du
zutik.



(Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.)


jueves, 23 de diciembre de 2010

Historias del Ku Klux Klan (1): Quien siembra vientos recoge tempestades (*)

La efervescencia creada en USA tras la elección de Obama le ha dado al llamado Tea Party una fuerza notoria. Es una reacción de la más añeja sociedad yanqui, creemos, ante el peligro de avances sociales en  todo los Estados Unidos. Una alarma que cuando fue elegido vimos injustificada y que ahora se ha demostrado que teníamos razón. Releyendo una obra sobre el Ku Klux Klan nos ha venido la idea de que tal vez el Tea Party no sea mas una actualización de esa organición racista y reaccionaria. De hecho había un Klan que se llamaba, allá, por la década de 1920, 'Boston Tea Party. Bueno, pues para recordar las hazañas de aquel Ku Klux Klan vean, por ejemplo, el siguiente caso entonces muy sonado:

Fue en agosto de 1923. Varios centenares de miembros del Klan se reunieron en el local de los Individuos Singulares de Perth Amboy (Nueva Jersey). Entonces fueron atacados por miles de ciudadanos enfurecidos. Ni siquiera contando con en el refuerzo de los bomberos y las tropas del estado, la policía pudo contener a la airada muchedumbre. Cuando comenzaron las algaradas, dos automóviles llenos de miembros del Klan trataron de huir, aprovechándose de la confusión. Uno de los vehículos logró pasar pero el otro fue volcado y sus ocupantes golpeados. La policía apenas podía hacer otra cosa que intentar contener a la multitud fuera del local donde se celebraba un mitin. El pueblo era dueño de las calles. Los amotinados arrebataron un coche celular a la policía y agredieron a miembros del Klan que había en su interior. Un motorista de las fuerzas de orden público fue clavado en una puerta. La pasma, con cascos de acero, se abrió paso a golpes de porra hasta las bocas de riego, con el propósito de que los bomberos pudieran conectar sus mangas, pero la multitud se movió abalazándose sobre ellos y cortó las mangueras. Un miembro del Klan que intentaba pasar desapercibido entre la gente, fue golpeado contundentemente, hasta que perdió el conocimiento; sus agresores solo a duras penas cejaron en el intento de tirarlo a una cloaca hasta que un policía se vino hacia ellos gritando:

-¡Por el amor de Dios, no hagan eso! ¡Sería un asesinato!

A primeras horas de la mañana, el gentío aumentó; siguió cayendo una lluvia de ladrillos y piedras sobre el edificio donde estaban reunidos los miembros del Klan y los apurados policías. Por último, estos apelaron a los gases lacrimógenos, mas como había poca cantidad de bombas, les pareció más prudente tratar de poner a salvo a los miembros del Ku Klux Klan antes de que los efectos del gas cesaran. No obstante, cuando los sitiados trataron de salir corriendo por las puertas y salidas de incendios, se encontraron con la muchedumbre que había logrado reorganizarse para asaltar el edificio. La policía apenas tuvo tiempo de esconder en un establo anejo a un miembro del Klan que intentó esgrimir una pistola, mientras el airado gentío ciudadano registraba la comisaría de policía.
Cuando finalmente llegaron las tropas, se intentó sacar al resto de miembros del Klan por los tejados, para hacerlos trasvasar desde allí a los coches que ya estaban preparados para acogerlos. Pero la multitud se dio cuenta de la maniobra y se apoderó de dos de los coches, volcándolos y tirando al suelo a los miembros del Klan. Un coche celular cargado de miembros del Klan, que logró salir de la ciudad, fue detenido en la carretera por un grupo de personas que se dirigía con la intención de unirse a los revoltosos. Los atemorizados miembros del Klan fueron golpeados y aporreados, hasta que consiguieron refugiarse en los bosques cercanos mientras sus jubilosos atacantes se dedicaron a volcar la furgoneta.

Se tuvo que esperar hasta las cinco y media de la mañana para que el último miembro del Klan fuese conducido a comisaría. Allí tuvieron que esperar varias horas más, hasta que finalmente pudieron irse. Si bien, hay que decir que durante todo aquel día, los sospechosos de pertenecer al Ku Klux Klan aun fueron perseguidos por las calles, sus vehículos apedreados e incluso dos coches fueron lanzados al río Raritan.
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(1) Relato tomado de la obra de David M Chalmers 'Ku Klux Klan. Los americanos encapuchados 1865/1965'. Obra que les recomendamos.
(*) Título nuestro

viernes, 3 de diciembre de 2010

Mía Couto: Por qué será

¿Por qué será que la vida, cuando sufre, siempre busca el agua?

Mía Couto en 'Cronicando'

jueves, 27 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Una Copa y Una Mujer (*)

***

Desde allende los tiempos se dice y repite que, allá, en la diversidad del Paraíso,

hay, en abundancia, para todo el mundo, bellísimas y muy excitantes mujeres,

y vino, y queso, y miel, y otras variadas delicias innombrables al alcance de la mano.

Si admitimos los cimientos de todos esos rumores, ¿quién osará criticarme porque

yo haya adorado una sola copa de vino, y una sola mujer, la bien amada, la mía?

-

(*) Versión de una rubayata de Omar Khayyam

lunes, 24 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Bebe vino y oye esta verdad (*)

Esclavo, esclavo, ¡escucha, oh esclavo!: Aquellos que pasaron delante de los otros y partieron, ¿hacia dónde? ¡ellos mismos lo ignoran!

Lo que si es cierto es que se fueron deshaciendo poco a poco, y lentamente, en el polvo de la ilusión engañadora para siempre jamás.


Bebe vino y escucha esta verdad: Todo lo que ha sido dicho sobre el más allá  tiene la consistencia del viento y la solidez del humo,


fue polvo, si, fue polvareda, que algunos pícaros tiraron, lanzándola, sin piedad, cruelmente, a los clarísimos ojos de los ingenuos.


—¿Qué más? —¿Y tú, precisamente tú, me lo vienes a preguntar, asi, con esa frialdad? Bueno, pues nada más; esto es todo y nada más.


(*) Es una versión nuestra

jueves, 20 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Sepultadme en la taberna (*)

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Cuando muera, lavad mi cuerpo con vino color de rubí.

Sumergidme repetidas veces en esa bebida redentora.

Mas si queréis hablarme en la última asamblea humana,

tras la cual nada más ocurrirá, para que me encontréis,

sin peligro de equivocaros, sepultadme en la taberna

bajo la mirada cariñosísima de las relucientes botellas

y no en iglesias, mezquitas, sinagogas, si me queréis.

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(*) Ambos, título y versión, son nuestros.
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martes, 4 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Vino y Tulipanes (*) (1)

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Bebe vino: ¡Largo rato dormitarás 
bajo tierra sin mujer y sin amigos!


Oyeme este secreto: los tulipanes 
envejecidos no rejuvenecen jamás


(*) Título añadido
(1) Versión libérrima


viernes, 30 de abril de 2010

Gregorio San Juan: Parte por escrito / Idatzizko partea

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Cuando la nieve quema el horizonte
nos muerde la tristeza en los zapatos.
(Elurrak erre duenean zerumuga
kozkaka dugu zapatetan tristura.)
Venimos de las cómodas mentiras
y nos golpea la verdad de canto.
(Gezur erosoetatik gatoz
eta kantoiez jo gaitu egiak.)
Se sube por aquí hasta la morada
que hoy ocupa la muerte en pleno campo
donde habitó la paz y hay una madre
que llora desde lo último del llanto.
(Hemendik igotzen da heriotzak gaur
landa zabalean daukan  egonleku
garaietan bakearena zerena eta ama bat
dago han negarzotinen azken 
kondarrak hustutzen ari dena.)
Un ángel casi rubio, desde el cielo,
refugio tembloroso de los pájaros,
ve a su padre gastado por la pena,
llenándose de días y trabajos.
(Bere aita dakusa aingeru ia rubio batek
penaz akitua, egunez y lanez
kargatzen doana zeru
xorien abaro dardaratsutik.)
Porque esta es la cuestión: Esta es la tierra
prometida y negada a tantos brazos
de andaluza tristeza, de extremaña
resignación, de empuje castellano;
bíblica tierra donde el aire falta
y el cielo no se alcanza, de tan alto.
(Zeren hala bait da arazoa: hau dela
hainbat beso andaluziar tristurazkori,
extremadurar etsimeneskori eta
gaztelaniar oldarrari agindu,
agindu bai eta ukatu zaion lurra:
lur bibliko, non airez gabetuak eta zerua ere
hain gora egonik ihardetsi ezin dena.)
Sólo una voz nos grita desde dentro:
Caín, Caín, ¿qué has hecho de tu hermano?
Suburbio no es palabra e domingo
ni es todo esto para irlo pregonando,
suavizando la cosa, repartiendo
leches y catecismos diocesanos.
(Ahots bat bakarra derabilgu oihuka barrendik:
Kain, zer egin duk anaiarekin, Kain?
Hiribazter ez da hitz igandeetakoa
gauzak legunduz muturrekoak eta
kaetxina diozesanoak partitzen ibiltzekoa.)
Cuando la nieve quema el horizonte
y fallece la luz, pasan de largo
el mercader, el cura, las parejas,
y hasta el obispo y el samaritano.
(Elurrak erre duenean zerumuga
eta hiltzean argia, zaputz egingo dizu
merkatariak, apezak, eta bokoteek,
obispo edota samariarrak ere.)
Tanto dolor para llevarlo dentro
que yo sé que callar aquí es pecado.
(Hainbat samin isilik eramatekori mutu egitea
pekatu dena badakit nik.)
Por eso subo al monte atardecido,
aprieto el puño con mi fe y levanto
la voz si aun le Es dado al hombre oírla
o Dios quisiera echarles una mano.
(Horregatik noa mendira berandu,
nire sinesmenaz ukabila estutirik
eta horregatik altza dut ahotsa
ea baden entzuteko gizonik
edo nahi dien Jainkoak luzatu eskurik.)
-
(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 120, 121, 122, 123; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al euskera: Jon Arzallus Eguiguren (2); ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)
(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'
(2) Que este poema sirva además para recordar la labor de Jon Arzallus Eguiguren quien tantos poemas tradujo y que no ha sido nombrado como se merece.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Pedro Faura: El Maquis (*) (1)

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(*) Canción. Letra y música de Pedro Faura (2) (UPA(3)-FRAP(4). Canción sobre los maquis españoles que, tras el fin de la guerra de 1936/1939, siguieron combatiendo con las armas en la mano contra la dictadura franquista, hasta bien entrados los años 50.
-
Fueron tiempos de dolor
de paseos a la muerte
de despedidas eternas
de resistencia valiente.
Fueron tiempos de guerrilla
de continuar luchando
y antes de dar el fusil
decíais
moriremos peleando.

Estribillo:
Que nadie deje las armas
que así no acaba una guerra
subamos a las montañas
defendamos nuestras tierras.

Y a las montañas subieron
dejando Ayora a sus pies
desde la sierra de Enguera
peleando hasta Teruel.

Campañero que caíste
trae tu valor y fusil
que la sangre que vertiste
ya nunca puede morir.

Estribillo:
Que nadie deje las armas
que así no acaba una guerra
subamos a las montañas
defendamos nuestras tierras.

No pudieron las traiciones
borrar tu ejemplo inmortal
porque hemos dicho basta
nuestro pueblo va a triunfar.
Y hoy una nueva España
de puños vuelve a nacer
con el fusil y la sangre
que tu nos dejaste ayer.

Estribillo:
Que nadie deje las armas
que así no acaba una guerra
subamos a las montañas
defendamos nuestras tierras.

(1) Canción y texto aclaratorio tomados del libro 'Cantos de combate y vida', página 81; ediciones JOVEN GUARDIA; JCE (M-L); C/ Arenal nº 1, 4º 1-28013, Madrid; el año de edición no lo vemos; aunque en lápiz aparece 'Irun 1986'; ignoramos si esa será una fecha correcta, pero podría ser aproximada, el lugar ya se lee que es Madrid)
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(2) Nombre de guerra o seudónimo del conocido músico Bernardo Fuster durante su militancia en el FRAP.
(3) Unión Popular de Artistas, organización miembro del FRAP.
(4) Consultar: http://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Revolucionario_Antifascista_y_Patriota

martes, 9 de marzo de 2010

Rubén Darío Lotero (*): Alguien debiera preocuparse

Alguien debiera preocuparse, alguien como

yo, de que el antiguo edificio permanezca

fresco, y no sucio y olvidado, y de que

las palmeras del parque no se vuelvan viejas

esqueléticas.


(*) Poeta colombiano
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Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año VI. Número 16, abril de 1986.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:

Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

martes, 23 de febrero de 2010

Rafael Alcides: Noticia

A Félix Pita Rodríguez
A Onelio Jorge Cardoso

Con un clavo
también se puede ayudar a la liberación.
Porque veamos:


Un clavo es un clavo.
Pero un clavo sembrado en la carretera del enemigo,
no es un clavo:
es un arma estratégica.


Por otra parte, los clavos,
como se sabe, no son difíciles de conseguir.


Incluso se pueden arrancar de las puertas.



(Palabras mas o menos escuchadas a Ly Van Sau, de las FALN vietnamitas en Cuba en 1965)

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Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 15 diciembre de 1985.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)